Patrimonio de Vimianzo
22 de mayo de 2024
Patrimonio de Vimianzo
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IGLESIA DE SANTA BAIA DE TINES

Dirección:

Tines - Vimianzo (A Coruña)

Parroquia: Tines
Advocación: Santa Eulalia
Cronología: siglos XII y XVIII
Estilo: Románico y Barroco


En el atrio de la iglesia de Santa Eulalia de Tines fueron descubiertos en el año 1951 unos restos arqueológicos que pertenecieron a la época romana y sueva, lo que demuestra la importancia histórica de esta parroquia durante la Edad Antigua y Media. En una esporádica excavación con motivo del traslado de la antigua ermita conocida como Ermida Vella hasta el lugar que actualmente ocupa en el templo se hallaron una base de una columna y restos de material constructivo, que se cree que son los restos de una villa romana.

También se descubrió una importante necrópolis o cementerio romano-suevo, con tumbas que van desde el siglo I al VIII. Pertenecen a la época romana las construidas con tégulas; y a la sueva, los sarcófagos pétreos, de forma oval (los más primitivos), o con forma humana (antropoides). En la zona este del cementerio quedaron al descubierto algunas de estas tumbas, y las losas que las recubrían se reutilizaron para el muro del atrio y la propia iglesia, como sucede con la espadaña (1969). Este hallazgo fue considerado por el autor de la excavación, el investigador M. Chamoso Lamas, como el más importante de restos de una cultura bárbara efectuado en Galicia, comparándolo incluso con la necrópolis hallada bajo la catedral de Santiago de Compostela.  Sin embargo, muchos de esos restos quedaron abandonados en el atrio de la propia iglesia.


El resto arqueológico más importante de la necrópolis de Tines es la estela funeraria de Victorinus, que actualmente se encuentra en el Museo Arqueológico de A Coruña. En ella se distingue un tosco gravado de un rostro humano con la inscripción VICTORINVS IN PACE ANNORVM CXX (Victorino murió en paz a los 120 años). La fórmula in pace indica que el fallecido ya era cristiano, por lo que este vestigio podría constituir el primer testigo epigráfico del cristianismo en Galicia. Data de finales del siglo IV.


Arquitectura

Esta iglesia presenta una planta de salón formada por un ábside o capilla mayor cuadrangular y una nave rectangular, una sacristía pegada al muro norte del ábside y una capilla lateral (la de la Ermida Vella) hacia el muro sur de la nave. La parte más antigua es el ábside, de estilo románico del siglo XII, aunque conserva menos restos que otras del mismo municipio como Treos, Serramo o Baíñas. En el exterior destacan los contrafuertes del muro sur y la ventana ciega de la cabecera, rematada por un arco de medio punto sobre columnas con capiteles. También son de la época románica los canecillos decorados que se conservan bajo el tejado.

La única nave y la austera fachada responden a los gustos barrocos del siglo XVIII, cuando fueron construidas. También son de la misma época la sacristía y la capilla de la Ermida Vella, que es el presbiterio trasladado a mediados del siglo XX de la antigua ermita que había en el atrio. El arco triunfal, el que comunica la capilla mayor con la nave, es doble y se apoya en dos gruesas semicolumnas pegadas a los muros con unos interesantes capiteles románicos, los únicos historiados de las iglesias del Arciprestazgo de Soneira. Estos capiteles cuentan con unas figuras muy toscas y desproporcionadas debido a la dificultad del material (el duro granito) y la impericia del escultor.

Al lado norte parece representarse la escena del pecado y la expulsión de Adán y Eva del Paraíso. La figura central, Adán, mira hacia el cielo y parece estar sufriendo un tormento, arrepentido después de haber mordido la manzana. Semeja que a sus espaldas tiene la serpiente y a su lado otra figura que representaría a Eva, que, avergonzada trata de tapar su desnudez. El capitel del lado sur (a la derecha) representaría el martirio de Santa Eulalia, por lo que la figura central correspondería a la Santa titular de la parroquia, recostada en pleno tormento, cubriéndose el pecho con una mano y con la otra tratando de alejar la figura de sus pies, quien estaría dándole tormento. En los dos capiteles hay una tercera figura que aparecería como simple espectador en las dos escenas.


Retablos e Imágenes

El retablo mayor está presidido por la imagen de Santa Eulalia, que data de comienzos del siglo XX al sustituir al anterior barroco destruido en un incendio en el año 1900. A la izquierda se encuentra la Inmaculada Concepción, que al igual que la anterior, es de estilo ecléctico. A la derecha, se aprecia a San Antonio, y en las urnas laterales, San José y San Paulo, tres figuras barrocas de mediados del siglo XVIII, bastante toscas, del escultor de Troitosende Ignacio Martínez.

A cada lado de la nave hay dos retablos laterales: el de la Virgen del Carmen y el de la Virgen de las Dolores, incrustados en los nichos del muro. El de la Virgen del Carmen data de 1776 y fue obra de Francisco Castro Agudín, que residía en la aldea vecina de Sandrexo. La imagen de la Virgen, barroca, presenta muy buena factura, al igual que la de la Virgen de las Dolores, de rasgos ya neoclásicos, y que, posiblemente, también fuese obra de Castro Agudín. El retablo de la Virgen de las Dolores es posible que sea del mismo autor, puesto que presenta características muy similares, y los dos pueden encuadrarse en el estilo barroco-rococó.


En la capilla lateral sur se encuentra el retablo de la Ermida Vella, obra del escultor Ignacio Martínez. Pertenece al año 1751, y en su día fue el altar mayor del santuario de esta advocación, que estaba situado en el sudeste del atrio, independiente de la iglesia. Se trata del típico retablo barroco de marquetería de la época, con abundancia de placas, pilastras decoradas con motivos vegetales, ángeles tenantes… Está coronado con un relieve del Padre Eterno y con un Santiago caballero en la urna del ático (con esto parece querer ligarse el culto mariano con el jacobeo, como en la Barca de Muxía). El cuerpo está dividido en tres paneles, con la figura de Santa Ana con la Virgen niña en el central; a la izquierda, una pequeña imagen de San José, y a la derecha, San Joaquín.

Las imágenes de San Joaquín y Santiago parecen ser las únicas originales del retablo, puesto que el panel central estaría ocupado por una imagen propia de la Ermida Vella. San Joaquín, San José y Santiago son obras de Ignacio Martínez, y a pesar de sus limitaciones, presentan características barrocas. Las imágenes de Santa Ana y de la Virgen de la Ermida Vella de carácter procesional son de autor desconocido, de estilo ecléctico de principios del siglo XX, que presentan facciones idealizadas, rostros ovalados, modelado dúctil y pañuelos amplios.

En el atrio se encuentran varios cruceros. A la entrada se contempla uno con una base de una columna romana como capitel, y en la zona este del cementerio hay otro de estilo barroco del siglo XVIII que presenta una iconografía poco habitual: el descenso de la cruz en el momento en que José de Arimatea, vestido con una larga túnica, está desenclavando a Cristo. Es posible que su autor sea Domingos Martines, un cantero de la aldea de Pazos (en la parroquia de Tines), de comienzos del siglo XVIII.







Bibliografía:


LAREDO CORDONIÉ, J. Mª e X.Mª LEMA SUÁREZ (2012: Os cruceiros máis sobranceiros da Costa da Morte. I. Bergantiños Occidental e Terra de Soneira; Seminario de Estudos da Costa da Morte, Vimianzo.

LEMA SUÁREZ, X.Mª (1993): A Arte Relixiosa na Terra de Soneira; t. II; Fundación Universitaria de Cultura; Santiago.

LEMA SUÁREZ, X.Mª (2000): “Artistas e talleres rurais nas Terras de Soneira e de Nemancos (séc. XVIII), en Actas do I Simposio de Historia da Costa da Morte (Baio e Zas 18, 19 e 20 de xuño de 1999), Asoc. Neria, Cee (pp. 175-205).

LEMA SUÁREZ, X. Mª (coord. e dir.) et alii (2010): A Terra de Soneira, no corazón da Costa da Morte; Edicións Xerais de Galicia, Vigo.


Tines - Vimianzo (A Coruña)

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